miércoles, 11 de noviembre de 2020

Alone

 

No hay un bosque atrás de la casa de Alan. Aunque se empecinara en decir que sí. Aunque nos mostrara fotos oscuras en su celular, fotos inentendibles, que podían ser de cualquier otro lugar. Aunque nos dijera que él había ido muchas veces, pero que sólo se podía visitar de noche. Pobre Alan, ningún bosque.

Él nos insistía. Nos decía que había intentado ir de día pero que no había podido llegar, que las cuadras se le hacían interminables, que se desorientaba y terminaba perdido. Trataba de explicarnos. Y nos insistía. Durante mucho tiempo lo hizo. Creía en lo que nos decía. Creía en nosotros, cuando lo escuchábamos, cuando lo mirábamos a los ojos.

Nadie podría culparlo. Nadie podría nunca culparlo de nada. Yo creo que en el fondo algo intuía. No podía ser de otra manera. Su sensibilidad era muy particular, sobre todo después del accidente. Ahí fue que cambiaron las cosas. Se salvó de milagro, pero para ser otro.

Y por qué, lo interrogaba uno de nosotros, siguiéndole la corriente.

No sé, decía él.

Él y sus mentiras. Siempre. Nos tomaba el pelo desde que éramos chicos, que éramos unos tontos.

Si sólo nos quedáramos en la superficie. Si no fuera una condición la de hurgar lugares antes habitados. Quizás hoy las cosas serían diferentes.

Las cosas podrían haber sido diferentes.

Nosotros siempre nos quedábamos en la superficie. Para qué ir más allá. Para qué hurgar campos antes habitados.

Sólo queríamos sobrevivir, hacer que todo fuera menos cruel.

Nosotros no sabíamos. No sabíamos que algo así pudiera pasar. Nos habíamos acostumbrado a que las cosas fueran así, a quedarnos en la superficie, a no preguntar sobre aquellas fisuras que estaban en el aire, que agrietaban cierta forma sólida de lo que éramos.

Lo abandonamos. O nos abandonamos. Pero no cuando todos creen.

Alan, Gustavo y yo nos conocimos cuando teníamos cinco años.

Nunca quisimos cometer un crimen perfecto. O algo parecido. Sólo tratábamos de sobrevivir, de hacer menos cruel todo. No me enorgullece lo que hicimos. Pero él ahora está mejor, ahora es digno, no es vida arrastrarse en una silla de ruedas.

No me incomoda hablar de Alan. Pero tengo que decir que no había ningún bosque atrás de su casa.

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Qué se puede hacer salvo ver peliculas #1 - Terminator 2: El juicio final (1991)

¿Qué se puede decir de un clásico que ya tiene 30 años? Hacía bocha de tiempo que no la veía, y no sé si no fue esta la primera vez en verla...