¿Qué se puede decir de un clásico que ya tiene 30 años? Hacía bocha de tiempo que no la veía, y no sé si no fue esta la primera vez en verla subtitulada (ay él siempre tan telefé sábado 22 horas doblada). El comienzo es alucinante y demoledor: cráneos humanos aplastados por máquinas humanoides en un futuro bélico y de ruinas. Tiene un sabor especial poder verla en retrospectiva: ¡imaginen lo flashero que habrá sido ir a verla al cine en el 91! A ver, Microsoft no era todavía el gigante que es hoy, para los teléfonos inteligentes y la revolución tecnológica y de hiperconectividad faltaban al menos como quince años, acá en estas pampas se venían la Revolución productiva, El salariazo y los viajes por la estratosfera (?) y en la escena internacional el Capitalismo (EE.UU.) se inflaba de pecho por la reciente caída del Muro de Berlín. Salías del cine y querías tener una moto de enduro dos tiempos, salvar a la humanidad a puro itakazo por la autopista y escuchar Guns and Roses al palo…¡y eso era ser joven y libre! (no como los libertarios de ahora que sólo quieren propiedad privada y andar sin barbijo…qué pasó Libertad, antes eras chévere). Por lo demás, es un film al que, sin querer decirlo con el diario del lunes, era difícil que le fuera mal: tenía ciencia ficción, drama, persecuciones, tiros y armamento a troche y moche, grandes explosiones, tomas épicas, efectos especiales de la c*ncha del pato y la potencia de You could be Mine taladrándote los sesos…Digamos que tiene bien merecido los siderales millones de dólares que supo conseguir. Una última cosa: si analizamos los arquetipos es el pibito el que le da el componente de emotividad a la trama; Schwarzenegger es un cyborg, no está dentro de sus posibilidades comprender lo que es sentir, él obedece y ejecuta (cualquier similitud con un soldado o funcionario público es mera coincidencia); Sarah representa la furia en estado puro, al punto de enceguecerse; el pibito, en su inocencia, frescura y juventud es el que aporta la sensibilidad, él representa lo bueno del ser humano (el amor, la esperanza), por eso le pide a T-800 que no mate personas. En fin, peliculón que cumple con entretenernos y, además, como quien no quiere la cosa, pone sobre la mesa la cuestión filosófico-existencial del avance y posible autoextinción de la humanidad.